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Episodio 01.06

Entrevista a Paz García Portilla. De la mitocondria del Pitu Calella a la psicometría y la salud física en el trastorno Bipolar.

Paz García Portilla y el Área de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo

José M. Pelayo Terán, Leticia González Blanco y Paz García Portilla durante la entrevista.

En este episodio entrevistamos a Paz García-Portilla. Psiquiatra y coordinadora del Centro de Salud Mental de la Eria en Oviedo, profesora y Catedrática vinculada al área de psiquiatría de la Universidad de Oviedo. Investigadora adscrita del Grupo de Oviedo CIBERSAM (del que también es miembro Leticia), subdirectora del Instituto de neurociencias del principado de Asturias (INEUROPA).

Por si todo esto fuese poco, en 2022 Paz García Portilla fue situada como la undécima psiquiatra más destacada según un listado que elabora “El Español”  de toda España con listados de distintas especialidades médicas (podéis consultar la gloriosa lista de psiquiatras aquí: https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20220131/mejores-psiquiatras-espana-grandes-sabios-salud-mental/645715430_3.html

En nuestra entrevista abordamos muchos temas muy interesantes que han marcado la trayectoria de Paz García-Portilla y que abarcan temas muy interesantes en la clínica, la investigación y las cosas que le importan a los pacientes y sus familias. Os invitamos a que escuchéis la entrevista completa y aquí podéis encontrar enlaces y contenidos sobre algunos de los artículos y proyectos de los que hablamos.

¿Sabíais que Paz García Portilla fue la segunda catedrática de psiquiatría en España? La primera de todas ellas fue Carmen Leal, Psiquiatra de Valencia. Bastantes años después llegó Paz, catedrática más joven y durante unos años única catedrática mujer en activa en psiquiatría. Paz comenta que su experiencia nunca ha sentido discriminación o haberse visto infravalorada por razones de género, sin embargo, la realidad es que en una especialidad en la que un 70% de los psiquiatras son mujeres, solo un tercio de los catedráticos activos o menos son mujeres, algo al menos ha mejorado en estas décadas.

Paz García Portilla durante la entrevista

Muchísimas gracias a Paz García Portilla por este rato que nos ha dado para dar a conocer unas poquitas cosas de todas las que ha hecho y por abrir un pequeño espacio para conocerla un poco mejor. Esperamos que disfrutéis la entrevista tanto como nosotros.

El área de psiquiatría de Oviedo es uno de los centros con más tradición investigadora y con más producción científica y colaboración con otros centros. Descubre algunos de estos proyectos en nuestra entrevista.

Si quieres conocer el Área de psiquiatría de la Universidad de Oviedo: https://areapsiquiatria.unioviedo.es
Si quieres conocer el Instituto de neurociencias del principado de Asturias (INEUROPA): https://ineuropa.uniovi.es

¿Conocías a Paz García Portilla y el Área de Psiquiatría de Oviedo? ¿Conoces sus trabajos? ¿Te gustaría comentarnos alguna cosa sobre la entrevista o proponernos alguna entrevista?:
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«Psiquiatras CON Ciencia» son Marcos Gómez, Leticia González, José María Pelayo y José Portes.

Una parte importante la investigación desarrollada en el Área de Psiquiatría de Oviedo y en particular por Paz García Portilla tiene mucho que ver con uno de los trastornos mentales más conocidos, el Trastorno Bipolar.

Aprovechamos a una experta como Paz para que nos diese algunas pinceladas de experta sobre este trastorno, ya que las modas no terminan de ser buenas y de vez en cuando generan ideas preconcebidas. Hace bien poco se celebraba el día del trastorno bipolar precisamente es importante para la promoción de la salud de verdad no tener ideas equivocadas:

¿Es lo mismo tener altos y bajos de ánimo que tener un trastorno bipolar? ¿puedo diagnosticar un trastorno bipolar por ser una persona que cambia mucho de humor?

En general es una idea muy arraigada y profundamente equivocada. Es muy habitual que, para entender los síntomas, las enfermedades, las situaciones ajenas, intentemos ponernos en la situación del otro a través de nuestra propia experiencia y busquemos muchas veces aquello que más se parece de lo que conocemos o que hallamos experimentado para entender lo que le ocurre a los demás o describir esas experiencias ajenas. En el caso de las personas con un trastorno bipolar no son simples cambios de ánimo como los que puede experimentar cualquier persona, sino que son fases por un lado depresivas, mantenidas en el tiempo (y por lo general es lo que más tiempo y más episodios predominarán) y por otro periodo de euforia, irritabilidad o energía desbordante, de tal magnitud que no permite un funcionamiento normal o satisfactorio para el propio individuo (no necesariamente alternantes en el sentido de uno de cada).

Las Fases depresivas son habitualmente más frecuentes y duraderas que las de euforia en un trastorno bipolar y también tienen más dificultad para su control. Fuente de la imagen: Freepik.es
Vector creado por freepik – www.freepik.es

¿El trastorno Bipolar es mucho menos grave que otros trastornos mentales?

El trastorno Bipolar es cierto que tiene unas tasas de respuesta (que mejoren los síntomas) y de remisión (que desaparezcan los síntomas) más altos que otros trastornos mentales potencialmente graves como las psicosis (el grupo de trastornos de la esquizofrenia) o incluso si se compara con la depresión crónica. Sin embargo, el riesgo de tener nuevos episodios es muy elevado, especialmente de depresión bipolar, cuyo abordaje es complejo. No es cierto que no existan dificultades de funcionamiento a largo plazo incluso en pacientes en los que los síntomas se han controlado y se considera un trastorno mental potencialmente grave, por lo que se no se debe considerar a la ligera.

¿Las Personas con trastorno bipolar y con fases maniacas no son más felices y creativas?

Los episodios maniacos son fases son síntomas que pueden comenzar al inicio con etapas subclínicas casi imperceptibles, simplemente con incremento de actividad, conducta, pensamiento, que en determinadas personas con características previas individuales pueden asociarse a una mayor productividad (en el caso de que su actividad habitual sea en el campo de las letras y las artes, este incremento se puede asociar a un incremento de productividad en este campo, si es en otro área lo será en el campo correspondiente). En estas fases y cuando los síntomas son más leves, es posible que la percepción del estado sea favorable. Sin embargo, cuando se alcanza un periodo de hipomanía o manía clínica, la clínica de euforia, o irritabilidad, la alteración de los procesos del pensamiento y las alteraciones de la organización de este pensamiento y la conducta hacen imposible que la creatividad continúe floreciendo, aunque en ocasiones es posible que la percepción es que así. En cuanto a la percepción del ánimo, en ocasiones es de euforia, pero en muchas ocasiones no es de ánimo elevado y alegría, sino de irritabilidad, enfado o franca ira.

Autoretrato. Vicent Van Gogh. 1887. The Art Institute of Chicago, Joseph Winterbotham Collection, 1954.326. Dominio Público.

Hay muchos más mitos sobre el trastorno bipolar y posiblemente tendremos oportunidad de hablar sobre ellos. Hay una cuestión curiosa. El día mundial del trastorno Bipolar se celebra el 30 de marzo, conmemorando el nacimiento del pintor Vincent Van Gogh. Curiosamente, no deja de ser otra fuente de controversia, ya que al célebre pintor se le han hecho multitud de diagnósticos en relación a su salud mental, desde epilepsia del lóbulo temporal (ya en su época), hasta saturnismo, pasando por psicosis, depresión, por supuesto el trastorno bipolar, la sífilis y unas cuantas más. Os dejamos el enlace a un artículo reciente (noviembre 2020) del Journal of Bipolar Disorder donde se discute la posibilidad de que realmente pudiese haber padecido el trastorno bipolar junto con otras comorbilidades que hicieron un cuadro complejo.

Hacia un modelo de tratamiento basado en estadios: Psiquiatría personalizada.

El diagnóstico y el tratamiento del trastorno bipolar sigue siendo un reto actual en la psiquiatría. Es un trastorno complejo, de apariencia polimórfa y con frecuencia puede retrasarse muchos años el diagnóstico incluso después de llevarse mucho tiempo en tratamiento, ya que personas con un diagnóstico que aparentemente era de trastorno depresivo, al cabo de un tiempo puede transformarse en transformarse en trastorno bipolar con un pronóstico bien distinto.

Los abordajes son muy diferentes en distintos pacientes e incluso dentro del mismo paciente en distintos momentos o en función de la gravedad o la situación del paciente, por lo que poder disponer de alguna forma que permita “afinar” mejor la manera de recomendar que es lo mejor para cada persona en base a sus características y a su situación es de gran utilidad para los profesionales y para los profesionales. Los tratamientos se pueden hacer más eficientes y aquellos que no se necesitan pueden evitarse junto con sus molestias y el ahorro de tiempo, dinero, esfuerzos y efectos secundarios superfluos.

Desde la Universidad de Oviedo, se coordinó un proyecto que precisamente buscó un modelo de estadiaje para personas con trastorno bipolar. La idea fue encontrar un grupo de personas lo bastante grande con diagnóstico de trastorno bipolar como para tener diversidad en cuanto a la presentación de síntomas, evolución y gravedad de la enfermedad, número de recaídas, tratamientos recibidos y también en cuanto a los factores y características que presentaban.

El método fue introducir las variables que definían la gravedad de los pacientes de acuerdo a variables como gravedad y tipo de síntomas, número de hospitalizaciones, tentativas de suicidio, comorbilidad de trastornos de personalidad, enfermedades físicas y alteraciones cognitivas o en el funcionamiento social en un modelo estadístico que pudiese agrupar a los pacientes en estadios que tuviesen un sentido gradual y al mismo tiempo encontrar variables o grupos de factores de tratamiento que se asociasen a estos grupos o estadios.

En el primer estudio, que se publicó en la revista PLOS ONE en enero de 2019, encontró 5 estadios de gravedad que estaban asociados en este sentido gradual a una mayor afectación de dimensiones vitales afectadas. Además, de forma concordante, el tratamiento farmacológico era más complejo en los estadios supuestamente más avanzados.

Modelo EmDe-5 de estadiaje del trastorno Bipolar

Classification of patients with bipolar disorder using k-means clustering. Artículo disponible online y gratuito en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30673717/

Un poco después, este artículo fue confirmado, extendiendo sus resultados en un seguimiento longitudinal de una gran parte de la muestra estudiada originalmente. Básicamente, en este estudio de 2020 publicado en Translational Psychiatry, se describía que los 5 estadíos encontrados originalmente se mantenían y que después de pasar 3 años, la mitad de los pacientes se mantenían en el mismo grupo, lo cual habla de una importante estabilidad de los estadios, solo un 21% pasaban a estadios más graves y un 23% regresaban a estadios más leves, lo que habla de posibilidad de intervenir y mejorar y no de un trastorno en absoluto irreversible, con lo que es posible cambiar la situación a mejor en cualquier paciente.

A clinical staging model for bipolar disorder: longitudinal approach. Artículo disponible online y gratuito en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32066710/

El año pasado, en 2021, además, el modelo fue replicado en una nueva muestra clínica con centros más diversos, que mostraban la estabilidad de los 5 estados, lo que parece que da validez al constructo y sus criterios. Estos resultados además se obtuvieron en muestras de clínica habitual lo que parece sugerir que sería un modelo que se puede usar de forma rutinaria.

Artículo de validación, aún pendiente de publicación definitiva: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S188898912100104X

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A finales del siglo XX y en la primera década del siglo XXI se extendió un clamor sobre una epidemia silenciosa. Desde décadas atrás venía sucediendo que las personas con un diagnóstico de trastorno mental fallecían tenían no solo trastornos mentales sino multitud de enfermedades de todo tipo de las mal llamadas “físicas”. No solo eso, la esperanza de vida de las personas con trastornos mentales es inferior en personas con trastornos mentales en comparación con el resto de la población.

Un hecho muy llamativo ha sido lo que se denomina el “gap” de mortalidad entre los trastornos mentales graves y la población general. Esto quiere decir que hay un importante agujero o podríamos decir abismo entre la mortalidad y la esperanza de vida de la población general y la de las personas con trastornos mentales.

Un ejemplo podemos verlo en este estudio, ya un poco antiguo, de 2011, en el que se analizaba en Reino Unido la mortalidad de personas con esquizofrenia o trastorno bipolar. Llamativamente, la tasa de moralidad era superior tanto en esquizofrenia como en trastorno bipolar comparada con personas de la población general, pero, además, de 1999 a 2001 el riesgo se había incrementado, es decir, el gap es mayor.

Comparación de los riesgos mortalidad en distintos grupos de edad de personas con trastorno bipolar y población general en el estudio de Hoang, Stewart y Golgacre, 2011. Disponible online y gratuito en https://www.bmj.com/content/343/bmj.d5422

Pero, ¿por qué hay mayor riesgo?

La mayor parte de estudios hablan de una pérdida de esperanza de vida de entre 10 y 20 años en distintos trastornos mentales graves. Uno podría pensar que podría deberse a conducta suicida o a otras conductas impulsivas. Sin embargo, no es así, ya en el estudio que comentamos aparece que 3 cuartas partes de las muertes se deben a enfermedad cardiovascular.

En general, como en la población general, en las personas con trastornos mentales la causa de muerte más común son también las cardiovasculares y están sometidos a muchos otros riesgos de enfermedades físicas. ¿Cuál es entonces la diferencia para que haya tanto riesgo, si en la población general la esperanza de vida y la mortalidad han mejorado mucho más?

La respuesta se encuentra en gran medida en algunos de los estudios que trajimos con nuestra invitada.

El riesgo cardiovascular en pacientes con trastorno bipolar – Hacia el consenso en salud física

En la primera década del siglo XXI se estudiaba la salud física en forma de prevalencia de enfermedades y comorbilidades, pero en 2009 (y remitido en 2008), se publicó el artículo Cardiovascular risk in patients with bipolar disorder (Riesgo Cardiovascular en Pacientes con Trastorno Bipolar), con Pilar García Portilla como primera firmante. Se trataba de evaluar lo que en ese momento nadie estaba haciendo en consulta de forma habitual. Si el riesgo de mortalidad era elevado es por que nadie estaba evaluando el riesgo a tiempo y por tanto nadie ponía soluciones.

Este estudio, puso de manifiesto con una muestra representativa de muchos centros que incluso con una media de edad de 47 años, los pacientes con un diagnóstico de trastorno bipolar tenían un elevado riesgo cardiovascular. En concreto, un poco más de 1 de cada 3 tenían lo que se denomina síndrome metabólico, un estado caracterizado por la presencia de 3 factores de riesgo cardiovascular y un riesgo de desarrollo de enfermedad cardiovascular a 10 años de un 7,6%, lo que puede ser considerado un riesgo elevado.

Este artículo está disponible online, pero no está en abierto: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0165032708003650?via=ihub

Este y otros artículos ponían de manifiesto la existencia de gran cantidad de patología y riesgos que no se podían obviar y que, sin embargo, durante mucho tiempo se habían dejado de lado. Algunas de las razones en ocasiones tienen que ver con discriminación y estigma, relacionadas con no creer que las personas con trastornos mentales puedan realmente enfermar o en ocasiones que puedan mejorar y por tanto no se les permite el acceso a medidas que podrían ser eficaces para el control de salud como al resto de la población.

En 2008, de hecho, se publico el Consenso Español de Salud Física del Paciente con Trastorno Bipolar, en el que se insta a realizar una evaluación y seguimiento biopsicosocial del paciente que garantice el acceso a la protección de la salud.

Portada del Consenso Español de Salud Física del Paciente con Trastorno Bipolar. Acceso online gratuito: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-psiquiatria-salud-mental–286-pdf-13127892

¿Pueden las personas con trastornos mentales dejar de fumar?

Uno de los factores de riesgo que más incrementa todo tipo de enfermedades y mortalidad es el consumo de tabaco. En el caso de las personas con trastornos mentales, como comentó Paz en la entrevista, los estudios nos dicen que consumen tabaco con más frecuencia, un mayor número de unidades al día y más intensamente (en el sentido de que incluso apuran más el cigarrillo). En general además puede decirse que la adicción tiende a ser más intensa por diversas razones (incluido el propio trastorno mental o la comorbilidad con otras adicciones que complica la adicción a la nicotina).

Sin embargo, nada de esto da la razón a ninguno de los mitos relacionados con el tabaco, tenemos unos cuantos que queremos derribar:

  • El consumo de tabaco tranquiliza a los pacientes, por eso es bueno que se deje sigan fumando en las unidades de hospitalización de psiquiatría.

El tabaco puede tener un momentáneo efecto tranquilizador asociado en particular a saciar el deseo de consumo cuando se es adicto a la nicotina, pero en general es excitante. Desde la prohibición del tabaco en las unidades de hospitalización en hospitales generales, en líneas generales ha mejorado la percepción que se tiene sobre el ambiente en las unidades y hay publicaciones al respecto.

  • Sirve para dormir y para sustituir algunos tratamientos

Como dijimos en el punto anterior, es una sustancia excitante y, de hecho, dificulta e interrumpe el sueño y suele ser una mala idea fumar a última hora de la noche (muchas personas lo hacen por cuestiones relacionadas por las horas que después se mantendrán sin fumar, para evitar efectos de abstinencia, pero no por beneficio alguno). En relación con los tratamientos, no existe ningún beneficio demostrado y sí interfiere con un buen número de psicofármacos que hay que tener en cuenta como posible interacción.

  • Evita conflictos entre los pacientes

El consumo de tabaco en unidades donde es posible el consumo es con frecuencia fuente de conflicto, tanto por el consumo en zonas no permitidas o por molestias entre compañeros como por dificultades en relaciones que pueden llevar a la necesidad de llegar a tener que incluir normas sobre custodia del tabaco.

  • Ya que no tiene otra cosa, por lo menos no le quitamos el tabaco, y mantiene algo que le entretiene.

Como otras drogas y sustancias nocivas, el tabaco no aporta especialmente nada al individuo. La posibilidad de deshabituación, que no deja de ser un acto individual y voluntario debe ser algo que se pueda ofertar e incluir dentro del abanico de intervenciones.

  • No es posible que una persona con trastorno mental abandone el tabaco.

Los estudios demuestran que la eficacia de los tratamientos y programas de deshabituación tienen la misma eficacia en personas con trastorno mental que en otras personas, sin embargo, necesitan ser ofrecidos, cosa que ocurre con escasa frecuencia

  • Un trastorno mental puede descompensarse si el paciente deja el tabaco.

No hay ningún estudio que demuestre tal cosa. Sin embargo, hay un temor infundado tanto al tabaco como a muchas otras cosas (dejar medicamentos sin probada eficacia, tomar varios tratamientos a la vez, pero también ir a consultas de médicos y otros que no son médicos muy conocidos). Convencerse de cosas y convencer a otros de determinadas cosas no es tan difícil. Invito a buscar un término que es “profecía autocomplida”.

  • Una persona con trastorno mental no puede seguir un tratamiento para deshabituación del tabaco.

Esta es una de las barreras que frenan el inicio de muchos programas y tratamientos. Si bien ni hay tratamientos farmacológicos milagrosos para la deshabituación, tampoco hay contraindicaciones ni efectos específicos en las personas con trastornos mentales que impidan su uso.

Y en relación con el consumo de tabaco en el Área de Psiquiatría de Oviedo investigaron precisamente la eficacia de los tratamientos de deshabituación en personas con trastornos mentales graves y precisamente nos mostraban en el Schizophrenia Research de Mayo de 2016 como los distintos tratamientos eran eficaces junto con un tratamiento grupal.

El artículo está disponible online gratuitamente: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S092099641630233X?via%3Dihub

Es muy interesante el diseño del estudio, ya que habitualmente estamos acostumbrados a un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego. En este estudio, se hizo una selección del tratamiento que se llama naturalística. La elección entre los tres tratamientos habitualmente recomendados para deshabituación: vareniciclina, bupropion o parches de nicotina se hizo como decisión compartida entre el clínico investigador y el propio participante en base a las características clínicas, el patrón de consumo y las preferencias del paciente. Y todos los pacientes incluidos, independientemente del grupo de tratamiento también recibían tratamiento psicoterapéutico de grupo que servía para apoyar la deshabituación. La ventaja de este tipo de estudio es que es exactamente como lo que hacemos en la realidad, la desventaja es que podría haber algún tipo de sesgo que incline a que un tipo de sujetos se decante por un tipo de tratamientos (para evitar estos sesgos se echa a suertes en los estudios la asignación de tratamientos, pero no siempre es posible, ético o deseable).

Al final, lo interesante del estudio es que demuestra que los tres tipos de tratamientos son útiles, consiguen tasas de deshabituación, al principio de hasta la mitad de los pacientes y a los 9 meses aún de un 37%, que son comparables a las de personas sin trastornos mentales, no se observan empeoramientos en los trastornos mentales, conducta suicida ni necesidad de hospitalización de ningún paciente. Los efectos secundarios fueron los esperables y ya reportados previamente para cada fármaco.

Es decir, de un artículo que debería ser anodino, porque en realidad lo que dice es que las cosas funcionan como ya sabíamos que deben, de forma normal, se publicó una revolución, solo porque se demuestra que en la población de personas con trastornos mentales ocurre lo normal contra todo pronóstico de los demás. Curioso ¿verdad?

Aprovechamos para decir que, muy generosamente, Paz nos dijo que cualquier persona interesada en el programa de deshabituación, puede ponerse en contacto con el Área de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo y ellos se pondrían en contacto, ya que el manual se desarrolló de forma que podían pasarlo psicólogos y enfermeras en el programa.

Podéis encontrar más información en su página: https://areapsiquiatria.unioviedo.es y si queréis escribirnos a nosotros a psiquiatras.con.ciencia@gmail.com, seguro que Leticia os ayuda con el contacto.

¿Cuánto de importante piensas que es de importante la salud “física” en personas con trastornos mentales”? ¿Conocías la “brecha de esperanza de vida en personas con trastornos mentales? ¿Piensas que los derechos de personas con trastornos mentales se respetan si no hay salud para todos?
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Todos los años hay un curso de metodología de investigación que imparto y siempre hay unas cuantas preguntas que se repiten. Una de ellas tiene que ver con los apartados del proyecto y de donde se saca uno las variables y los instrumentos…

Pues de donde va a ser… del libro “Banco de instrumentos básicos para la practica de la psiquiatría clínica”, actualmente 8ª edición, editora primera Maria Paz García Portilla González, y editado por la Universidad de Oviedo.

Portada del libro Banco de Instrumentos Básicos para la práctica de la psiquiatría Clínica

Como nos dijo Paz en la entrevista, este libro es de muchas personas, todas las que trabajan en validar escalas clínicas y en cada edición de este magnífico libro van añadiendo conocimiento y herramientas a la profesión, pero sin duda, el acierto de Oviedo en dirigir esta obra y tener en un volumen las escalas de referencia de toda una profesión es muy importante.

Las escalas clínicas son la forma que tenemos de transformar la experiencia subjetiva del sufrimiento y cada dimensión en cantidades que nos permiten saber y conocer. Como bien dijo Paz en la entrevista, lo que no se mide no existe, véase el ejemplo de la entrada anterior, en el que como no medíamos hace unas décadas el peso de los pacientes nos parecía que no se morían de infartos, sin embargo, negar la existencia no lleva a ningún lado. En segundo lugar es importante medir bien, si medimos en pocos o en muchos las medidas que tomemos serán igual de imprecisas.

Hoy en día tenemos miles de instrumentos en forma de escalas con preguntas que permiten evaluar desde los síntomas en función de su gravedad, el riesgo de que aparezca una enfermedad o un evento médico (como el riesgo de conducta suicida), la calidad de vida y muchas cosas más.

El libro Banco de Instrumentaos Básicos para la práctica de la psiquiatría Clínica (8ª edición) se puede adquirir en Axón:  https://axon.es/ficha/libros/9788412304817/banco-de-instrumentos-basicos-para-la-practica-de-la-psiquiatria-clinica

Un recurso muy interesante y gratuito para la búsqueda de instrumentos y escalas es el Banco de Instrumentos y Metodologías en Salud Mental de CIBERSAM. Puedes buscar instrumentos filtrando por siglas, nombre del instrumento o su autor (original o traducción) y acotar por el área, edad y trastorno al que se dirige. Puedes visitarlo aquí: https://bi.cibersam.es/busqueda-de-instrumentos

¿Cuántas escalas de evaluación conoces? ¿crees que sirven para algo? ¿sabes como es el proceso de validar una escala?
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No podía faltar el efecto de la pandemia por COVID-19 en la salud mental. Por supuesto que la Universidad de Oviedo ha investigado largo y tendido, porque nadie se ha podido quedar parado en estos tiempos tan complejos.

Pero lo más interesante ha sido que el abordaje es un poco distinto. Mientras todo el mundo se estaba fijando en los más jóvenes, al inicio de la pandemia, en julio de 2020 se publicó un artículo que ponía el foco precisamente en todo lo contrario. Are older adults also at higher psychological risk from COVID-19? ¿Están También los mayores a un matyor riesgo psicológico de COVID-19?, del grupo de Oviedo cuya primera autora era Paz García Portilla.

Lo interesante es que tiene todo el sentido del mundo pensar que realmente las personas mayores tienen un riesgo elevado de presentar patología mental durante la pandemia. De por sí, el riesgo de presentar síntomas emocionales en edad avanzada es elevado, trastornos como la depresión y el riesgo de suicidio tienen sus mayores incidencias en este rango de edad y desde luego si hay una población que fue castigada durante la primera ola de la pandemia es la de mayores.

En el estudio se analizaron los resultados de un encuesta nacional online y se compararon las respuesta de los 1690 mayores de 60 años con los 13363 menores de 60, excluyendo los que presentaban antecedentes de trastornos mentales previos. Lo que se comparó aquí fue los resultados en una escala (DASS-21) que mide depresión, ansiedad y estrés y el impacto asociado a eventos (IES).

Los resultados, curiosamente, fueron que los mayores, especialmente las mujeres eran menos propensos al desarrollo de depresión y estrés que los jóvenes, de modo que de forma preliminar las conclusiones fueron que las experiencias previas y la capacidad de resiliencia de los mayores les permitió enfrentarse mejor a una nueva experiencia como la COVID y  al aislamiento del estado de alarma.

Sin embargo, con resultados de la misma encuesta, en abril de este año, publican nuevos resultados:

Does COVID-19 psychological fatigue exist? Results of three online cross-sectional studies conducted in Spain from April 2020 to March 2021 ¿Existe la fatiga psicológica del COVID19? Resultados de 3 estudios online transversales en España de abril 2020 a marzo 2021.

Artículo disponible online de forma gratuita: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8974533/

Este estudio que se acaba de publicar en Journal of Global Health resume la evolución del seguimiento de los grupos de edad en abril 2020, octubre-noviembre de 2020 y marzo de 2021. Básicamente dice que la prevalencia de los síntomas de ansiedad y de estrés se van aumentando a lo largo de las olas pandémicas mientras que los de depresión de mantienen. Y que mientras que los grupos más jóvenes de edad (de entre 18 y 24 años) tenían más probabilidad de manifestar síntomas de ansiedad, estrés o depresión que otros grupos en los momentos medidos en 2020, en 2021 se invierte la tendencia y es el grupo de mayores el que presenta mayores incrementos de sintomatología.

Estos resultados vienen a sugerir que efectivamente la fatiga por COVID en cuanto a los síntomas emocionales puede existir, de modo que, incluso grupos inicialmente resilientes y capaces de adaptarse a una situación inicialmente desfavorable como eran los mayores, terminan agotando sus recursos.

Y las dos cuestiones surgen fácil: 1. ¿tenemos recursos para recuperar esas capacidades que teníamos sólo hace un año? 2. ¿Cuánto más incremento de demanda será capaz de soportar el sistema sin ningún cambio en su funcionamiento y sus recursos?

¿Crees que hay un grupo de edad realmente más vulnerable en esta pandemia o todos estamos abocados a sufrir estrés y síntomas mentales? ¿Crees que seremos capaces de volver a un equilibrio?
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